Sillas Montaescaleras Curva BRUNO

De entre todas las grandes complicaciones que encuentran las personas con facultades físicas disminuidas, las escaleras representan la peor de todas. En la mayoría de los edificios los ascensores no dan respuesta a este problema, pues sus puertas no llegan al ancho mínimo para que una silla de ruedas estándar entre con facilidad. Las puertas de estos aparatos deben tener un ancho mínimo de 85 cm y un interior de 140 cm x 110 cm.

Afortunadamente, empresas como Transportes Verticlaes tienen la alternativa a los ascensores para escaleras perfecta para eliminar esta barrera arquitectónica en su edificio o en su propio hogar con el uso de las sillas salvaescaleras.

Este objeto, la silla salvaescaleras, se presenta como la solución ideal para que cualquier persona con movilidad reducida pueda acceder a ellas con seguridad, bajarlas o subirlas, trasladarse de forma autónoma y sin riesgos por unos espacios que son inevitables en cualquier edificación.

SILLA SALVAESCALERAS
Se trata de un sistema elevador, para el cual es imprescindible instalar una guía o riel siguiendo el curso de la escalera.
Actualmente, la empresa fabrica sillas en el país y también importa sillas bajo la marca Bruno Lifts, empresa internacional.

Esta solución puede ser instalada tanto en sillas curvas como rectas

ESCALERAS RECTAS:
En escaleras rectas proveemos sillas importadas de USA marca BRUNO de entrega inmediata, nuestra empresa tiene Stock permanente de este modelo.

ESCALERAS CURVAS:
Para escaleras curvas, nuestro proveedor en USA las fabrica a medida. Nuestra empresa realiza una medición con fotometría y a los 90 días se puede instalar.

 

 

Para hacer de este mundo un lugar mejor para todos se debe ser consciente de las dificultades a las que, diariamente, las personas con capacidades disminuidas o los ancianos se enfrentan. Lo que para la mayoría de la población no es más que un simple escalón, para aquellos que van en silla de ruedas significa un muro dificil de superar. Las barreras arquitectónicas en las ciudades o en los propios hogares deben ser eliminadas en post de la mejora de la calidad de vida de un amplio sector de la población.

Mientras que para la calle estas mejoras dependen de los distintos gobiernos, dentro de la vivienda es exclusiva responsabilidad de sus habitantes conocer e implementar medidas que eliminen estas barreras. La sustitución de una bañera por una placa ducha, la ampliación de las puertas, la ubicación en altura de interruptores, tomas de corriente, elementos mal fijados al suelo, como cables, alfombras y felpudos, la adaptación de los muebles de la cocina o del cuarto de aseo y, sobre todo, la subida o bajada de las escaleras son las barreras más comunes dentro de los hogares.

Argentina tiene todavía un largo camino por recorrer para eliminar las barreras arquitectónicas que cubren todas sus calles, edificios y el transporte público, pero no solo en espacios públicos e infraestructuras. Este país también tiene mucho trabajo por delante para concienciar a sus propios ciudadanos para colaborar en este sentido. Y es que no son pocos los que con su actitud, dejadez e irresponsabilidad dificultan aún más el día a día de las personas que lidian con minusvalías o con una edad avanzada que les hace tener disminuidas sus habilidades motoras.